jueves, 25 de enero de 2018

Bueno, hola

Ya es la tercera vez que tengo que empezar esta entrada, porque de todos los rincones de la casa por donde puede caminar mi gata, justo se le ocurre el teclado de la computadora.
Aprovecho ahora que se entretuvo con una caja para escribir la bienvenida a este nuevo blog. Se me vienen a la cabeza tantos recuerdos cuando veo este cuadrado blanco en el que tantas horas pasé durante mi adolescencia. Hace meses literalmente que vengo dándole vueltas a la idea de retomar la escritura, pero nunca termino dando el primer paso. Será que la mayor parte de las veces en las que me sentaba a escribir estaba triste y necesitaba de desahogarme en algún lado, y ahora asocio el sonido del teclado a un sentimiento de angustia. Pero esta vez no vengo a abrir un espacio de desahogo precisamente. Bueno, si en algún momento siento la necesidad de llorar frente a la pantalla mientras tipeo frenéticamente, lo haré, pero ese no es el objetivo fundamental.
A decir verdad, ni yo sé cuál es el objetivo fundamental de este blog. Creo que soy una persona muy reflexiva, en el sentido de que me gusta analizar profundamente las cosas - incluso aquellas que no ameritan tanto análisis -, y a veces, despúes de una larga sesión de introspección, siento que tengo muchísimas cosas para decir. Y como no tengo dónde plasmarlas - porque para el momento en el que agarré la lapicera y escribí dos oraciones en un cuadernito, ya me dio fiaca - termino recreando conversaciones en las que le comento a la gente las conclusiones a las que llegué y me imagino sus respuestas. Todo muy normal por acá. 
En una de mis últimas sesiones de terapia, mi psicólogo me confesó que le resultaba muy ameno escucharme monologar, y que "si escribís como hablás, no entiendo por qué abandonaste la escritura". Le respondí, casi con vergüenza, que la razón principal era que me daba fiaca. Pero no fiaca por el esfuerzo físico - does typing count as cardio? - sino por el esfuerzo mental de tener que poner en palabras aquello que en mi mente es medio vago o impreciso. A pesar de eso, hoy decido salir de mi zona de confort y desafiarme a pasar de lo abstracto a lo concreto. Porque aunque sé que me va a costar muchísimo - al menos al principio -, me encanta volver a leerme después de un tiempo y recordar en qué situación me encontraba cuando escribí esa entrada. 
Otra de las razones por las que inauguro este espacio es que hay muchos temas que quiero hablar que no son precisamente de índole personal. Temas sociales, temas políticos, temas espirituales. Obvio que como la única perspectiva a la que tengo acceso es la mía, todo va a tener un tinte subjetivo. Pero con "no-personal" me refiero a cosas que no aluden sólo a los aspectos más individuales de mi vida (mis estudios, mi trabajo, mi círculo social), sino que tienen que ver con mi lugar en este mundo como ser social, como sujeto político, como pedacito de universo, etc. 
Ahora sí, sin más preámbulos, demos inicio al recorrido.

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